Autora: Irene Solà
Canto yo y la montaña baila es una novela en la que toman la palabra mujeres y hombres, fantasmas y mujeres de agua, nubes y setas, perros y corzos que habitan entre Camprodon y Prats de Molló, en los Pirineos. Una zona de alta montaña y de frontera que, más allá de la leyenda, conserva la memoria de siglos de lucha por la supervivencia, de persecuciones guiadas por la ignorancia y el fanatismo, de guerras fratricidas, pero que encarna también una belleza a la que no le hacen falta muchos adjetivos. Un terreno fértil para liberar la imaginación y el pensamiento, las ganas de hablar y de contar historias. Un lugar, quizás, para empezar de nuevo y encontrar cierta redención.
Tiene una campana de madera para el humo, pero se nota que esa madera no ha vivido en el bosque, que la han cortado y pulido con máquinas, sin corazón.
Nada, un accidente. Como si los accidentes sucedieran lejos. En otros lugares. A gentes que uno no conoce.
Porque el bosque es de las que no se pueden morir. Que no se quieren morir. Que no morirán porque lo saben todo. Porque lo transmiten todo.Todo cuanto hay q saber. Todo cuanto hay q transmitir. Todo cuanto es. Semillas compartidas. La eternidad, cosa ligera. Cosa diaria, cosa pequeña.
No me fastidiéis. Ciega como soy. Inmensa como me hicieron. Sorda por lo ensordecedor que fue nacer. A vosotros qué os importan mi voz o mi perspectiva. Dejadme en paz.

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